Reputación online: una inversión a corto, medio y largo plazo

Ahora que el mundo digital invade nuestras vidas y que todo proceso de compra tiene una parte online nadie escapa de la necesidad de tener su espacio en Internet. Quien más quien menos tiene una cuenta de Instagram, de Facebook, de Twitter, o un perfil de Linkedin… o todo!

A nivel laboral el reconocimiento se busca a través de la exhibición de logros en la web corporativa, en medios digitales, impresos… Y teniendo en cuenta que la idea de un trabajo para toda la vida como el que tuvieron nuestros padres o nuestros abuelos ha desaparecido, labrarse una buena reputación online es más que un acto de orgullo, es una inversión para el futuro. En el presente nadie negará que verse retratado junto a una frase de elogio o reconocimiento es una gran satisfacción. Cuando hacemos algo bien nos gusta que nos lo reconozcan. La reputación online, un concepto nacido del marketing digital, va mucho más allá. Se trata de construir un perfil que esté a la altura de nuestros logros. Hay quien sabe venderse tan bien que habiendo hecho poco parece que ha hecho mucho, y hay quien habiendo alcanzado muchos éxitos y realizado buenos trabajos no es conocido ni por el vecino de enfrente. En la justa medida está la virtud. Como en el fútbol, las compañías optan muchas veces por fichar ejecutivos de la competencia y las posibilidades de promoción no siempre están en donde pensamos. Mostrar nuestra valía puede ser una estupenda carta de presentación y una buena rampa de ascenso.

En el plano corporativo debemos ser capaces de dedicar un apartado de nuestra estrategia a la promoción de nuestros logros. Por nosotros mismos, para ser valorados ante los nuestros, para compartir nuestro éxito con otros, para obtener reconocimiento y también para generar confianza ante los usuarios. La comunicación es una herramienta para establecer diálogos, para generar confianza y alianzas, para transmitir emociones… Todo pasa por la comunicación así que no nos encerremos en nuestro trabajo. Abramos las ventanas, mostremos lo que hacemos, compartamos conocimiento y experiencias y, tal vez, logremos ser un referente en lo que hacemos. En el peor de los casos, nuestros aciertos o nuestros errores servirán para que un tercero lo haga mejor que nosotros. Y si es posible, añade a la comunicación una puerta a la respuesta. El feedback es muy importante. Te servirá para saber lo que piensan de ti, para aprender y también para conocer mejor a quienes te rodean. Gestiona los buenos comentarios y, sobre todo, los malos. Reconocer los fallos no es un delito. La empatía y el respeto a la diversidad son valores al alza. Y por último, refuerza el sentimiento de equipo, de comunidad. Crea lazos y forja alianzas internas antes de buscar afuera. Una empresa es un equipo humano que rema en la misma dirección.

Publicado por Eva Llorente

Comunicación y marketing de contenidos culturales

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