La Escuela Municipal de Música y Danza de Monreal del Campo (Teruel) abrió sus puertas a Eva M.ª Llorente con motivo de la presentación de sus libros Mis primeros pasos de ballet 1 y 2, así como de la primera serie limitada y numerada de sus dibujos de bailarinas. La visita se convirtió en un encuentro especial para el alumnado, las familias y la comunidad educativa de la localidad.
El acto tuvo lugar en la capilla de la Escuela, un espacio cargado de historia que se llenó de emoción y curiosidad. Asistieron estudiantes de danza de diferentes edades, acompañados por sus familias, la profesora titular Patricia Caro Aliaga —impulsora de esta iniciativa cultural— y la propia autora. Tras una breve presentación, se destacó el papel fundamental que la danza desempeña en el desarrollo integral de la infancia y la adolescencia.
Diversos estudios en pedagogía de la danza subrayan que esta disciplina no solo mejora la coordinación, la memoria y la concentración, sino que también favorece la gestión emocional, la creatividad y la disciplina personal. La danza clásica, en particular, combina técnica, musicalidad y expresión, ofreciendo un marco ideal para que los niños y niñas desarrollen habilidades cognitivas y socioemocionales que les acompañarán toda la vida.
Tras esta introducción, el alumnado subió al escenario para interpretar varias series de pasos y ejercicios propios de la técnica clásica. Fue un momento especialmente emotivo, en el que se pudo apreciar el la ilusión de las pequeñas bailarinas por mostrar lo aprendido.
Las presentaciones que Eva M.ª Llorente realiza por toda la geografía española se han consolidado como una propuesta cultural de gran valor. No solo permiten acercar la literatura infantil y juvenil a través de la danza, sino que además ofrecen la oportunidad de participar en una clase de ballet gratuita impartida por la autora. Para muchos niños y niñas, este primer contacto con la danza supone una experiencia reveladora: quienes sueñan con iniciarse, quienes ya han comenzado su formación o quienes aún dudan encuentran un espacio seguro para explorar, aprender y disfrutar.
Las familias, por su parte, viven la experiencia desde un lugar privilegiado: pueden observar de cerca el proceso de aprendizaje, comprender mejor el esfuerzo que implica la práctica de la danza y compartir con sus hijos e hijas un momento único. Este intercambio de emociones, expectativas e inquietudes enriquece la relación entre docentes, alumnado y familias, y contribuye a tomar decisiones más informadas sobre el futuro artístico y formativo de los pequeños.
En definitiva, la jornada en Monreal del Campo fue un ejemplo de cómo la danza, la literatura y la educación pueden unirse para crear experiencias significativas que fortalecen la cultura local y fomentan el amor por las artes desde edades tempranas.
